viernes, 28 de diciembre de 2018

Magia


La creación, en sí misma, comienza aún mucho antes de lo que podemos concebir como el comienzo.  No existe desde la primera palabra que da inicio a la historia, ni siquiera desde la primera letra. Tampoco de la visualización de la idea, previa, a la acción de crear.
La creación, en sí misma, comienza en el instante en que los ojos se cierran para abstraerse de este mundo y una emoción en particular invade el cuerpo del creador. Es la implosión divina que moviliza absolutamente todo lo que creemos, como dar vuelta la rueda de la fortuna o la regeneración de las células, y muy probablemente, no demos cuenta de la relación entre ese instante y la acción, hasta que surge la primera letra de la primera palabra que da inicio a la historia. Y es atemporal, la creación y la emoción del escritor y del lector, porque no termina, aunque hayas llegado al punto final.
O al menos, es lo que me sucedió a mí con ella.

martes, 18 de diciembre de 2018

Solía pensarme alejada al mundo hasta que decidí comenzar a caminarlo.
Ahora tengo ansias de un volcán.
Verá, es que tengo muy buen apetito.
Me veo, a pie de él, en espera de ese subidón de energía para avanzar.
Creo que yo soy un volcán.
y cuando encuentre mi voz,
cantaré plegarias en tu nombre.
Te demando que me escribas,
ahora, que estas leyendo.
Porque yo soy débil,
y como siempre, no me atrevo.

Conjuros



Durante las madrugadas dónde los silencios son música, nacen los seres que no aguantan el ritmo de vida de los días. Podes reconocerlos como aquellos que a la luz del sol vagan hipnotizados observando una realidad que, tal vez, mucho no entienden, pero en la oscuridad de la noche son.
Difícil que los conozcas, en cambio, si no los ves en esas horas.
Son los verdaderos vampiros, robots, zombies que encarnan vida.
Jamás conocí a uno de ellos, que durante el día, sean. Supongo que es una cuestión de energía.
Yo, particularmente, admiro las horas en que los demáses descansan. Han de ser para mí, mis horas de cumplimiento.
Puedo verlos en pinturas o escritos, en música o delirios. En teorías o en angustias, en epifanías o en versos sencillos. Contienen en lo que crean, la lucidez de haber vivido y muerto, sin haber nunca desaparecido.

Me di cuenta que era parte de esa tribu cuando siendo adolescente solo podía estudiar en esas horas. Encontraba allí, el resguardo de que el tiempo no exista. Creo que siempre busqué esa sensación de la atemporalidad.
El tiempo lineal me asusta, me cuesta entenderlo y vivirlo. Supongo que será porque jamás lo realmente vívido lo he vislumbrado en la linealidad. Creo que soy más del tipo espiral. El mareo de las vueltas me hace sentir el desequilibrio y eso, demasiado me gusta. Digo demasiado, porque ante el voltereo surgen las náuseas.
Un poco que lo que me desestabiliza me atrae. Será que siempre fue todo así alrededor y no puedo salir, del todo, de esa vorágine.

Usualmente, suelo imaginarme en otras épocas. Qué sería de mí en estas circunstancias pero en otra época, me mueve de eje, es como un pensamiento que viene, lo veo, y se va.
En algún momento, deseaba haber nacido en otro tiempo. Comencé a creer que en realidad, si tanto resonaba con eso es porque ya lo había vivido y luego de esos pensamientos, creí fervientemente en la reencarnación. Habiendo leído tanto sobre ellos, comencé a buscar memorias de otras vidas, o de esta vida que haya seleccionado olvidar. Buscaba en eso alguna pista, alguna respuesta. Habiéndolas encontrado, me aburrieron. Deje de encontrarle el sentido. Aunque, aún, usualmente, suelo imaginarme en otras épocas.

Ahora, solo me percato que a mi corta edad, fumo demasiado.
Escribo demasiado.
Y es lo que me invita a vivir.
En los últimos meses he pensado que podría morir. No porque desee hacerlo, sino porque podría.
Mirar hacia adelante, hacer planes, imaginar lo que deseo e ir por ello... tampoco le encuentro sentido. Quizá podría verse como depresión o apología al suicidio, pero no, no es la cuestión. Es solo aburrimiento. No podría suicidarme porque me excita vivir. Me excita sentir el cuerpo. Me gusta conocer lo que no había conocido, y me gusta adentrarme en lo poco que he conocido. No podría cometer tal crimen hacia mí misma. Además considero haber muerto en varias ocasiones y, en verdad, no le he encontrado mucho gusto. Es placentero sí… pero no como para, conscientemente, de alguna manera, elegirlo.

A veces me miro en el espejo para ver mis ojos. Para ver cómo se ven mis ojos desde afuera.
A veces he practicado miradas de engaño, para que quién me vea no me encuentre.
Me pregunto qué verán de mí desde afuera. Qué imagen les regalo, qué personalidad guardan en su archivo de conocimiento.
Me pregunto si alguien, en este mundo, considera conocerme.
Me pregunto si yo puedo hacerlo, cuando siento que hay tanto en lo que no soy. Cuando hay tanto en lo que no me atrevo a ser.

Sin embargo, le agradezco con mi alma a los que son.


De la grandeza hacia la sutileza.


A quién en esta fría madrugada me ande leyendo, le dedico la próxima pieza.


No sé cómo he logrado llegar a este punto de intensidad en mi vida.
Intento recordar en qué momento hubo un click, un desbloqueo, un trauma o un beso, que me haya arrastrado hacia este valle de desconcierto.

Siento que no puedo dejar de sentir...

... y cuánto antojo de ello tengo.



Existen tantas angustias que ya ni sé como debo llorarlas. 
A veces creo que de pronto despareceré 
simplemente me esfumaré
y reapareceré siendo una pequeña gota de agua
en el más vasto y oscuro océano
seré desde la superficie
para luego sumergirme a ese fondo inconcebible
dónde ningún ser humano se ha atrevido a adentrarse
dónde ningún ser humano sabe qué hay allá
y entonces,
no deberé de llorar, 
porque ya seré el llanto de la tierra. 

Otra hoja en blanco delante de mí,
aún más tinta emana de la yema de mis dedos,
otra oportunidad para expresar,
tanto qué decir...
pero
no saber cómo hacerlo.

Hemos convertido del mundo
un lugar demasiado hostil para las palabras
tanto es así
que a veces no me animo a escribirlas, 
mucho menos decirlas.

Me he convertido en la propia cobardía,
disfrazada de ironía,
escondiendo miedos en la garganta.

Escribir por escribir,
crear por crear.
Hacer por hacer no tiene sentido,
a menos que hagas arte.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Hacer poesía de la depresión
es como aguantar suicidarse.
Puedo hacer una obra maestra
entre hojas recicladas
lo único que necesito es un poco de protesta
y muchas ganas de que las máscaras se caigan.

Con mentiras, a otro lado
la poesía no tiene tiempo para halagos ni engaños.

Cuando quieras te presto mi lapicera
a ver si de tanta mierda podes rescatar un poco de belleza.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Los rinocerontes me persiguen
me arrastran a su locura
y yo me dejo arrastrar
no a sus engaños y mentiras
eso no lo acepto aunque me obliguen.

yo no se que hacer
su cuernos son mas fuertes que mis huesos
y su piel también.

la estampida me acelera el corazón
y yo estoy entre
entregarme a la muerte siendo aplastada
o a oponerme con firmeza
ante el ultimo segundo
en que sus cuernos me atraviesan.

despertar será mi única salida,
pero es que los veo hasta despierta...

un sol y un barco
el horizonte cortado
lo incompleto e innecesario
un cerrojo extraño
y una llave perdida

Un desbloqueo más

Sabía que tenía que volver, de algún modo sin saber sabiendo.
Han pasado lo que creo que fueron unas tres semanas y aún no lo tengo claro, de hecho me siento más confundida que nunca.
En el micro de vuelta a la ciudad describí esa misma sensación y también que la claridad llegaría en algún momento, y luego de su siempre aguardada llegada, miraría hacia el comienzo de la confusión y lo entendería, así sin más. Pero ahora, estoy en esa etapa que me quita el sueño, en la que ni siquiera mi letra es clara, sino todo lo contrario.
Estoy a punto de dar un manotazo de ahogado como excusa a mi falta de valentía, escondiéndome una vez más en habladurías que suenan a encantos, y no sé si quiera hacerlo de esa manera pero tampoco sé si si me animo a tanto.
Creo que todavía no procesé una parte de mi vida que significó demasiado.
Ahora solo concibo vivir a flor de piel y eso, acá, me está ahogando.
Me siento como hace algunos años atrás dónde todos (hasta yo misma) buscaban que elija cómo, dónde y cuándo.

Estando sola, alejada de los allegados, me refugiaba en la libertad que me producía la escasez del tiempo lineal pero ahora, cada minuto significa un presagio de suerte mala.
He intentado preguntarle a mi mente cuál sería su próximo paso, como me aconsejaron, pero solo he logrado su silencio por un mísero rato.
Cuando me quedo sin recursos del tipo humanos acudo a la escritura, implorando que los versos se acaben cuando esté realmente lista para terminarlos. Busco aliados entre asquerosos intentos de  sonetos y palabras desconocidas, entre el tabaco y el llanto, pero a veces la angustia y la desesperación me oprimen demasiado y acabo por quedarme a mitad del recorrido, como otras tantas veces me ha pasado.

Acá las voces no se callan, parece que todos tuvieran la respuesta adecuada, pero ninguno de ellos estuvo ni cerca de lo que viví al elegir el camino extraño que elegí. No pueden imaginarse qué se siente aunque con fuerza lo intenten, y yo no se los pido ni los culpo, solo quisiera que asimilaran el valor de la intriga y el desencanto a la firmeza del cómo, dónde y cuándo.

En mis mil soledades solía entonces entregarme al placer de la incertidumbre, pero ahora rodeada de emociones conocidas, la incertidumbre me parece una inevitable condena a muerte, donde el tribunal del mundo de abajo no permitió la merecida defensa de todo ser que se aferra a la experiencia de la vida con esa adrenalínica energía que produce la esperanza ante la posibilidad de ser lanzada a las garras de los muertos que hambrientos aguardan. Y ante la impresión de conocer al tribunal, que hasta acá se había mantenido entre las sombras salvo por sus insoportables silencios, se develan sus rostros y mis ojos se queman, desgraciadamente, sin incinerarse. Y ahí me veo en el centro de un círculo donde me rodean quienes me sentencian sin carecer de juicios nefastos, y todos, son una representación de mí misma, en diferentes edades de esa vida a la que, en un principio, me quería aferrar y ahora, como siempre pero más que nunca, dudo.

Desde que he llegado no he podido mirar a los ojos a nadie.
Me han dicho que he creado un muro tan alto que ni volando lograré traspasarlo. Por necesidad o miedo, supongo que la existencia de ese muro ha de ser verdadera, pero no sé si realmente deseo derribarlo.
Soy un desastre.
Quisiera exiliarme al gustoso silencio que regala la paz de los instantes perfectos.
Desde que he llegado he escapado de las miradas, temo que si me atrevo a verlos rompa en llanto, y en este punto, me siento exhausta.
Quisiera descansar hasta que elija volver a despertar.
Tantos mambos no resueltos y no cantados...

Me desespera una vez más mi elección de esta travesía del desgarro de las burdas fantasías que nos han presentado como realidad. Y ya no puedo abstraerme del mundo de los extraños aunque con firmeza lo proyecte.
Me enferma aún más no verte que mirarte, y con todos mi esfuerzos anhelo que este nudo en mi pecho, se disuelva.



14-12-2018
Pilar, Bs.As.
Argentina. 

jueves, 6 de diciembre de 2018

A mi yo sin tiempo

Te veo
escaparte de mí una vez más,
por eso te lo recuerdo en cada esquina aunque aún no lo escriba.

Vuelo y salto en mis sueños, y me masturbo para luego despertar ansiando acabar... Y hacerlo.

Soy de odiarte en mis adentros
y amarte en mis infiernos.

De quererte
arrancar de mí
aunque se desgarre mi piel y nunca jamás vuelva a sanar.
Quererte
fuera de mí
aunque me queden cicatrices, pero
¡Fuera de mí!

Si tan solo fuera posible borrarte y que dejaras de existir en todas mis memorias...
Dejar de ser tan intensamente pasional que al recordarme contigo, me prenda fuego y
ceniza se vuelva mi cuerpo.
Si tan solo fuera posible poder congelar mi alma y mis recuerdos...

Nadie nos advierte que el precio a sentir es equivalente a nunca dejar de hacerlo. 

Muero en cada maldito instante en que te veo
sonriendo.

Quisiera rebobinar o viajar en el tiempo, decirle a mi yo del pasado que no hace falta desprenderse de lo eterno y
que no se aferre a la finitura de unos besos.
Que las sensaciones quedan para siempre para luego convertirse en mutantes de lo que alguna vez fueron.
Que aunque me hunda en los vicios seguiré siendo esclava de tus lamentos.
Que de nada servía amarte si no me ponía primero...
Que los finales nunca acaban, porque después de ellos, viene el verdadero y frío encierro.
Que el dolor no es pasajero sino placentero.
Que después de todo no veré otros ojos.
Que tendré tanta ira y tanto enojo que el dolor de cabeza será crónico.
Que no podría deshacerme de la poesía y la depresión, ni separarlas, ni elegir entre ellas.
Que moriré en cada verso solo por deleite.

Me diría tantas verdades a mi yo del pasado que me quedaría sin habla...
Pero si de todas, tuviera que elegir una sola para decirme (decirte)
advertiría que en verdad,
el tiempo no existe.

Terrenalidades 1

El poder de mis ojos de ver mas allá
aunque te quieras ocultar
aunque digan que el futuro no se puede adivinar.

El placer de una birome que se mueva y descargue con fluidez sobre una pulcra hoja de algún anotador de turno.

Sentir una canción, como dice mi abuela.

Conocer una nueva palabra.
Aprender otra forma de decir las cosas.

Ser consciente de la velocidad a la que me muevo en el tiempo y espacio cuando viajo en bondi por la autopista.

Escaparme y seducir miradas extrañas.

Decirte en silencio lo que siento.

Chasquear los dedos tres veces luego de estornudar, para que no vuelva a entrar.

Tener un ritual fijo.
La sangre probar y a la luna admirar,
a la distancia y en casa, a la vez.

Derrochar el espacio pero nunca el tiempo aunque nada esté haciendo.

Entregarme a los procesos creativos con gusto a pucho y madrugada.

Un ser excepcional

Entiendo la vida
a través de la poesía
no lo puedo evitar.
Cuando no me encuentro,
es en la poesía dónde me busco.
Me busco hasta en la forma que escribo,
en cómo se imprime la tinta desde los adentros haciéndose hacia los afueras con la pluma en mi mano sobre el papel,
me buscó ahí, cuando no me encuentro.
Y lo logro, porque cuando escribo soy real y nunca miento, ni con las palabras ni con las miradas.
Nunca me miento cuando me escribo, no podría hacerlo aunque quisiera.

A veces escribo desde el teclado y hacia una pantalla, por la rapidez... O para llegar a vos que estás leyendo,
pero nunca en lápiz, porque no vale para mí borrar.
Sí tachar, las veces que sea necesario.
Repensar,
recitar,
Tachar y reescribir.

Hay veces que analizo cada detalle que vos considerarías insignificante, un incipiente detalle de mí es que siempre me fijo en cada detalle.
Pero simplemente, a veces escribo para no morir en el siguiente intento de respirar, que puedo llegar a considerarlo casi utópico.

Me gusta releerme después de cierto tiempo.
Me doy el tiempo para hacerlo cuando (no necesariamente)
no soy quién solía ser al escribirlo
y así, reconocerme en el ayer.
Aunque hay letras y formas de conformarlas que nunca cambian.

Escribo rápido cuando nadie dentro de mí le impone a nadie.
Y escribo tan lento que cada espacio se hace carente de soledad. Y cada letra del sistema mayor es clave, única y seleccionada con el más fino cuidado que el poema deba merecer.

No lo puedo evitar.


domingo, 2 de diciembre de 2018

interésXtiempo

He movido mi cuerpo
Y me he movido de él.
He caminado miles de pasos,
incontables en verdad.

Te he arrancado de mi vida
pero, a veces siento que en realidad,
no pude hacerlo jamás.
Mi corazón fue cenizas.
Mi corazón desapareció. 
Y a veces fue la obsesión quién de él se adueñó.
Se hizo toda de mí y de los demás.
Se dibujaron fantasías
que acribillé
antes de que se terminaran de formar.
Creo, que después de nosotros,
jamás
volví a atreverme
a siquiera imaginar
todos los absurdos planes
que con pureza
y con inocencia
desplegamos entre sábanas.

Mi pelo aún se adorna con flores.
Y aún sé cómo sabe tu piel.
Aún me pongo nerviosa al esperarte como la primera vez
y sonrío,
Y me río
desde el centro de mi panza,
al escucharte
Ser.





domingo, 4 de noviembre de 2018

Yo también
me callé un
Me gustás
Vaya a saber
por qué mambos
Pero igual
No importa tanto
Porque para decir las cosas
A veces no hace falta hablar.
A veces me como el viaje
espiritual
Y pienso demasiado en el plan
universal.
A veces todo ese cuento calma mi alma
(que me perdone la sincronía divina)
pero
hay veces que empiezo a dudar.
Que la magia está, está
Y supongo que cada uno necesita de
sus cuentos
Para avanzar.
Y no sé si fue el azar
Quién me trajo hasta acá
Pero a los seres estelares
quiero decirles
Que me suda hasta el aura
Y para los demás
Que la poesía es barata
y que no todo necesita un título
a veces la presentación de un texto
es el punto final.
Que me cansa tanto blablablá
Que de tanto hablar me seco
Que de tanto haber dicho
me aburrí.
Que las palabras son fáciles
pero nosotros
Somos un quilombo.
Que si hablo todo cambia
Y no se si quiera cambiar.
A veces hablar
me hace débil
Y hay veces que hablo para callarte
A veces soy puro malevaje
y entonces
se me dilata
La pupila de mi tercer ojo.
Una vez creí
haber llegado a la iluminación
Fue después de haberme entregado
a las santas flores peruanas.
Hablé por veinte minutos
sin parar
Una mujer y un hombre me escucharon sin interrumpir y aunque
No me acuerdo las palabras que dije
creo que hablé de la humanidad
Pero seguro eran la verdad
O algún mensaje del mas allá
Tal vez fui poseída
O desarrolle mi capacidad de médium
O tal vez fueron puras huevadas
como todo lo que digo acá
pero la iluminación
comenzó con lo siguiente:
Hubo un tiempo
en que medio que
Me enojé con el lenguaje
Y con los seres humanos que empezaron a hablar como tal,
me puse a flashar que hubiera pasado
si nunca jamás hubiéramos hablado
y la telepatía se comió todo el acto
O en realidad,
la comodidad de la telepatía.
Pero como somos un quilombo
empezamos a hablar.
Después me acordé que la telepatía medio que existe
Y no porque vos en particular
Seas un ser humano súper consciente y despierto
Sino porque para decir las cosas
a veces no hace falta hablar.
Yo no dije
me gustas
Y te diste cuenta igual.
Hay veces que ya es tarde para hablar.
A veces la realidad es una paradoja
y como todo lo que digo por acá
A veces la realidad es virtual.

martes, 23 de octubre de 2018

En las noches no puedo dormir solo puedo escribir.

A Córdoba

Te siento
monte
Como sí una parte de mí
Se haya quedado entre tu frescura de primavera y tus aromas...
Te siento al respirarte en las mañanas
y al rendirme en los atardeceres.
Te extraño monte y
Extraño
Envolverme en la extensa gama de colores cálidos,
ensoñar sobre medicinas de tu antigua tierra,
entregarme a la neutralidad de tu esencia,
y encontrarme en tus ríos escondidos.
Dejarme descubrir cada árbol en un camino perdido,
Y bailar con ellos sin que nadie nos vea.
que el sol me despierte,
que las estrellas magas me cuiden,
que la luna me acune,
y que tus aguas me curen.
No temerle a la oscuridad de la luna negra y Atravesarte como si fuera de día durante la luna llena.
Te siento
monte
Como si una parte mía se haya quedado
entre mis añoranzas y mis letras.

Linea de tiempo

Y vos
Queres quedarte
Aprovechando el presente
Intentado inmovilizar
este instante
Que se esfuma como las palabras
Es decir pareciendo
desvanecerse
pero clavándose en los anhelos.
O como la espuma del agua que se escurre entre las piedras, dejando un eco ensordecedor.
Pero quién puede inmovilizar el propio movimiento
O quién se atreve a intentarlo
Si creo que
El aquí ahora
Se ha convertido en un conjunto
 de mi pasado
Como una miserable búsqueda de apaciguar
Un futuro
Tan
Tan impreciso...
Preciso,
entonces,
Que desdibujes
la linealidad.

jueves, 18 de octubre de 2018

Niño
Tu eres azul
De toda esa tristeza
Que te pesa
Y aunque yo
soy más del rojo
Verás
Este fuego intermitente
También me pesa
Pero
A las benditas horas
Donde casi amanece
Esas que te quitan el sueño...
Los jóvenes de la ilusión
Se reúnen bajo el violeta
Azul
Rojo
Y empiezan a hacer realidad
Sus verdaderos sueños.

Ahora
Entonces amanece
Y giran los humos
Que la tierra sagrada
Nos regala.

Ya no puedo dormir...

Y entre insomnios
Colombia decretó
"El tiempo de todos es perfecto".

Respirar fuerte

Todos los hombres
volvieron a sus viejas tierras
a sus hogares,
Pero esa mujer
No volvió
Llevó su hogar
A cada tierra nueva.

De esto, tiempo ya ha pasado.
La trilogía se despide
y el ciclo se completa,
En generaciones
En años...

Pero la mujer sigue envuelta
en un vaivén espiralado,
Avanzando y retrocediendo
En reversos
En inversas
Idas
Y vueltas.
Subidas y bajadas.
¿Sera su naturaleza cíclica?
Aunque ya ni a la Luna espera.

Bajo sus pies
el sostén
le parece infinitamente pequeño
A la vez que
Fino, elástico y extenso
Siempre latiendo
Aunque su tierra esté reseca.

Y una vez más,
no comprende sobre el tiempo.
Y una vez más,
se acongoja y festeja,
su falta de entendimiento.
Para expresarlo,
necesita abstraerse de su intensa presencia.
Prefiere hablar de ella,
como no siendo parte.
Como
Conociendo...
¿El arte?

"Todo esto
no es más que otro de mis sueños
o de mis pesadillas,
o ambos...
Una ilusión que fue tomada en serio.
Entonces, ¿la realidad es lo que creo?".

sábado, 29 de septiembre de 2018

Mis pies se enredan entre sí y al dejarlos de sentir,
comienzo a percibir 
cómo se expanden los límites del cuerpo.
Me dejo llevar por el vaivén del repirar,
ahora soy, 
la espuma filtrándose en la arena húmeda
de una desconocida costa.

Delante de mí,
justo delante,
están abiertas
todas las posibilidades
de ser.
Pues aquí nadie me conoce,
nadie sabe quién fuí,
qué hice, ni con quién.
No saben de mis frustraciones
de mis llantos
no saben lo que dejé de lado,
ni por lo que me la jugué.
No saben quién soy, entonces...
¿Quién voy a ser?

viernes, 28 de septiembre de 2018

Me podría pasar
los días de mi vida
escribiendo
los susurros de mi alma.

En sueños y en los colores

Otra vez en esta dimensión extraña.
Otra vez en este cuerpo
en esta mente
en esta alma.

Es que me parece que todo lo que veo me engaña.
No entiendo cómo pasan las horas,
y cómo nosotros pasamos las horas.
¿Qué clase de existencia es esta?
Todos escondidos detrás de máscaras.
Estás barriendo un suelo de arena, ¿te das cuenta?

¿Acaso éste es mi camino? ¿Una balsa en medio de un océano pacífico?

¿Qué sucederá en el instante que no despierte?.

Aguas calmas

El reencuentro con vos
es confuso y exquisito.
Te vas de mí
como yo me voy de mí
silenciosamente,
como siempre,
desvaneciéndote
como un sueño al borde del despertar.
Qué más quisiera yo
que quedarnos en mundos imaginarios
y que nuestro presente sea solo admirar
y crear.
Pero te vas de mí
como yo me voy de mí.
Sin despedidas absurdas
ni lamentos ahogados.
Porque en realidad,
nunca me voy
y nunca te vas.
Todo lo veo con tus ojos
y aunque no te escriba,
en letras apareces.

Los niños de ciudad silban ambulancias
Las quemaduras en mi piel surgen cuando me extraño. 
La tierra se mueve como el mar. 
Pero, ¿dónde están las pasiones de esta gente? 

El reencuentro con vos
es confuso y excitante.
Te respiro, Poesía.



domingo, 23 de septiembre de 2018

Siempre me había enamorado de primavera
Hasta que me revolque en quebradas tierras de invierno
Es que no puedo escaparme
Del lujo
Del disfrute
Del placer
Del amor
Sonrío con mirada presumida
Endiablada
Preparada para el hoy
Mi color preferido es el rojo
Y quemarme solo aumenta los deseos
Es que me envuelvo
En las llamas
Que nacen del encuentro de los cuerpos
Que es lo que quieren estos humanos
Acaso nada les conforma
Tanto mirar hacia el futuro
Tan poco morar en el presente
Ilusos
Lo único que les queda es seguir corriendo
Sin piernas
hacia un abismo
Interminable
Y en esa corrida
Los hipnotizo con encantos
Extensos jardines repletos de flores
Desiertos que queman los pies
Presumen danzas tribales
Y no saben que sus danzas
Son la llave a la puerta de mis infiernos.
Es que no puedo escaparme del amor.

viernes, 14 de septiembre de 2018

He visto tigres blancos esconderse en la noche negra
¿Qué voy a hacer en un mundo donde doman a los leones?
Donde unos pocos tienen mucho
y unos muchos tienen poco
y otros
nada
¿Qué voy a hacer en un mundo
donde disfrutamos los suertudos?
y evitar la mirada del negro lunático
me pone en la balanza
de la hipocresía
y me causa gracia
italianos enojados por el exceso del claxon.
y es que
empiezo a sentir las diferencias
del lunfardo

¿Tenes una rila?
¡Vamos a bailar!
y a lanzar
el bate
que me quita
las molestias invasivas.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Anoche soñé con vos,
fue una pesadilla,
Despertarme
Y darme cuenta que
Nuestro abrazo
Nuestro encuentro
Las caricias de nuestras pieles
Habían sido un sueño.

lunes, 10 de septiembre de 2018


Acá estoy otra vez
frente a las letras
Desordenadas en mi cabeza
Atravesadas en mi garganta
¿Como canta quien se levanta
Sin alabanzas
A la bendición de un nuevo día?
De seguro no canta...
Acá estoy otra vez
Siendo una miserable parte de lo que fui ayer
Es que ayer sin presiones
Los versos exprese
Y acá estoy otra vez
Limitandome a las experiencias
De un ayer
Inexistente.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

No sé si importa tanto qué día es hoy, a qué hora terminaré de escribir lo que acabo de comenzar, en qué mes estamos, en qué año o desde dónde escribo. 
Por costumbre, ya sea propia o inculcada, me dedicaba a dejar un registro temporal, lineal, de lo que escribía, y por lo que fui conociendo de ella, la escritura no lo necesita. Habrá de ser una necesidad mía, solo por saber, por ubicar, por no perder. Pero es que, ya en sí misma, ha de ser un registro, y adjudicarle una linealidad me sugiere límites tan vanos... Y justo yo, que vengo a poner sobre la balanza tantas cuestiones, me doy el asqueroso gusto de limitar mi poesía. 
¡¿Quién me dio permiso para tal crimen?! ¿Qué parte de mí se atreve a cometer atrocidades? ¿Qué parte de mí se asusta de ellas? ¿Y qué parte de mí las nombra como tales? 
¿Cómo es que dentro mío se libran tantas guerras sin sentido?
Cómo sucede que estos ojos observan cómo se alimenta ese pájaro,
mientras en mi mente, observo una terminal, y una voz organiza qué hacer mañana,
y al mismo tiempo, otra todo lo observa, lo decodifica y vuelve a codificar en estas letras. Inalcanzables velocidades se ocupan de ello. 
Y a la vez, alguna parte, se angustia mientras respira ansiedades y lagrimea la falta de certezas...
La incomodidad de no saber, me saca de ejes y equilibrios, y ya no puedo danzar. Otra vez me desafía. 
¿Dónde quedó la libertad de no controlar mis pasos? 
¿Por qué el tiempo me sigue persiguiendo? ¿Para qué sigo personificando un persecutor? 
¿Por qué ahora no puedo llorar?
Es que estoy tan cansada...
Tomar las riendas de la vida no se trata de encarar un futuro prometedor, secretamente lejano, sino, hacerse cargo de los dolores del pasado que siguen burlándose en el presente, llevándonos por un camino inconsciente, directo hacia las mismas realidades. Una y otra vez, vivirás la misma historia con diferentes personajes, y esa será tu real condena, hasta que actúes diferente. 
Y yo, me cansé de ser cómplice del dolor. De esconder mi sentir, mi voz, mi cuerpo y mis decisiones. Me cansé de los secretos familiares, y de traer vida a un mundo tan egoísta que se ocupa de pisar cabezas para estar unos centímetros mas alto. Me cansé de no ver las infinitas posibilidades que se presentan. Me cansé de ser abrazada por el miedo. 
Y estoy cansada, muy cansada, de llorar dolores ajenos. 
¡Es que esta gente ni siquiera se hace cargo de su propio dolor! Acá te lo traspaso, de generación en generación. Y yo, que me siento tan cómoda entre sufrimiento y victimización, encima de mi llanto, lloro llantos extraños. Pero ojo, por decisión. Yo puedo con tus traumas y tristezas, así de paso, no me ocupo de lo mío. Y luego, lloro acumulado, por no haberlas llorado en su momento. 
¡¿Quién me dio permiso para tal crimen?!
¿Cuando establecí ese pacto conmigo? 
Recuerdo haber creído que así era la vida. Mucho sufrimiento y algunas sinceras risas. Pero esa felicidad valía cada lágrima, porque esos instantes eran tan exquisitos, que podía guardarlos en lo profundo de mi ser como una cuota de fortaleza para atravesar una vida sufriendo. Y eso, no me parece justo, ni inteligente y mucho menos, valiente. 
Hay que tener muchos ovarios para no cometer esos crímenes. Y yo siquiera antes de haberme concebido como mujer creadora, ya los cometía. 

era
una experta. 
No sé si importa tanto que día es hoy, pero después de haber visto tantos crímenes cometidos hacia mí misma, me entrego a la lujuria de lo abstracto.
Se dibuja la ruta 
Otra vez 
En mi piel
Y creo
Reconocer
Cada una
De estas montañas.
Te encantaría
Este río azul
Tornándose verde
En sus costas.
La sinuosidad
De ambos caminos
(Agua y tierra)
Me hipnotizan
Y ya
No me sorprenden
Tus vagas respuestas
La vidente
Se apodera nuevamente
De mi existencia
Y coincide la luna menguante
Con la decisión
De seguir adelante.

En mi letargo, una taza de café es un oasis. No estoy sola. Junto a ellas buscamos una cafetería. Entre árboles, se esconden unas escaleras ...