Siempre siendo joven
hasta para jugar.
Me tomé una exagerada dosis de realidad.
Volví a la descarada edad del sintiempo,
viajé.
Fuí, y me quedé.
Fuí, y me volví.
Ví el pasado
el futuro
y su espíritu espiral.
Me volví vieja
ermitaña
y cascarrabias.
Volví
Tomé otra dosis.
Me hice chiquitita
tanto que cabía perfectamente en el hueco entre mis dedos meñique y anular de mi mano izquierda.
Cuando me encontré, ahí en mi piel,
me arrastre hasta el centro de mi palma.
Me perdí entre las líneas y las leí.
Cerré la mano
y me comí
otra dosis de mí.
Volví
me reí de la realidad
y volví a jugar.
jueves, 11 de julio de 2019
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