El reencuentro con vos
es confuso y exquisito.
Te vas de mí
como yo me voy de mí
silenciosamente,
como siempre,
desvaneciéndote
como un sueño al borde del despertar.
Qué más quisiera yo
que quedarnos en mundos imaginarios
y que nuestro presente sea solo admirar
y crear.
Pero te vas de mí
como yo me voy de mí.
Sin despedidas absurdas
ni lamentos ahogados.
Porque en realidad,
nunca me voy
y nunca te vas.
Todo lo veo con tus ojos
y aunque no te escriba,
en letras apareces.
Los niños de ciudad silban ambulancias
Las quemaduras en mi piel surgen cuando me extraño.
La tierra se mueve como el mar.
Pero, ¿dónde están las pasiones de esta gente?
El reencuentro con vos
es confuso y excitante.
Te respiro, Poesía.
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