A quién en esta fría madrugada me ande leyendo, le dedico la próxima pieza.
No sé cómo he logrado llegar a este punto de intensidad en mi vida.
Intento recordar en qué momento hubo un click, un desbloqueo, un trauma o un beso, que me haya arrastrado hacia este valle de desconcierto.
Siento que no puedo dejar de sentir...
... y cuánto antojo de ello tengo.
martes, 18 de diciembre de 2018
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
En mi letargo, una taza de café es un oasis. No estoy sola. Junto a ellas buscamos una cafetería. Entre árboles, se esconden unas escaleras ...
-
"Es impagable", pensé esta mañana mientras desayunaba. Despertarme con la tormenta vibrando la tierra y volverme a dormir mientr...
-
Un pequeño cisne se abre paso y vuelo desde la copa de un quebracho juvenil. Todavía queda monte... Se respira un viento cálido que hace ...
-
Que la luna siga abriéndose camino por mis ventanas, cultivando visiones y protegiendo mis sueños. Que mis expectativas no se conviertan...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario